- Ante un percance estos profesionales de los siniestros corren en sentido contrario de quienes intentan salvarse o proteger su vida
Casi toda actividad social implica algún tipo de riesgo para la vida del ser humano, son muy pocos los trabajos en los que las posibilidades se multiplican al doble o al triple como en el caso de los bomberos quienes en una circunstancia de contingencia llámese, inundación, accidente automovilístico, incendio, fuga de gas o sismo, entre muchos incidentes cotidianos e impredecibles, tienen que correr exactamente en sentido contrario de quienes buscan salvarse o proteger su vida a costa de todo.
Aunque en el estado son muchas las situaciones de riesgo y pocas las situaciones en que afortunadamente se han perdido vidas de bomberos, la actividad no deja de representar un peligro para quienes a lo largo casi 50 años en Pachuca se han sumado a las filas del cuerpo de Bomberos cuya actuación a decir de su director, Sebastián Moreno Díaz, es de reacción a los incidentes y no preventiva ya que se trata de ayudar a personas que lamentablemente se encuentran en riesgo de perder la vida o sufrir lesiones que les pueden marcar la vida.
Sin embargo tanto para la sociedad en general como para los propios integrantes de este cuerpo de auxilio, nada pagaría realmente el salvar una vida o exponer la propia para evitar que los demás resulten afectados en un incidente que hasta puede ser evitado con simples medidas preventivas, por lo que hasta el momento el pago más grande que recibe un bombero en cualquier lugar es la satisfacción del deber cumplido y de saber que se salvó la vida a un niño, una mujer y hasta de un hombre en igualdad o mejores circunstancias físicas.
Toda una vida de bombero
Consciente de los riesgos que la actividad conlleva y de haber iniciado como bombero raso y donde se mantuvo por espacio de 16 años, en el cuerpo de Bomberos de Pachuca del que por espacio de 14 años más ha sido el director de la agrupación, el comandante, Sebastián Moreno Díaz, cuyo padre y hermano ambos fallecidos fueron los fundadores de la agrupación, manifestó que además de llevar la actividad en la sangre por herencia familiar ha dedicado su vida ya la d su familia para cumplir con una actividad que pocos se atreven en realizar simplemente por el tipo de riesgos que implica.
Para Moreno Díaz, sus 30 años de bombero cumplidos apenas el primero de febrero del año en curso, han sido toda una vida de experiencias y de una carrera que pocos han podido concretar "mi vida como bombero en ya 30 años de servicio se ha dividido en dos etapas, la primera de bombero raso y con la única responsabilidad de ayudar a los demás por 16 años y la segunda de 14 años como subdirector y actualmente como director actual de este organismo donde puedo reconocer que el apoyo de las autoridades ha sido incondicional como pocas veces ocurre con este tipo de agrupaciones en otras entidades donde las condiciones desde salario hasta capacitación y equipo no son las deseadas pero sin embargo así se cumple con el deber se ayudar a quienes se encuentran en desgracia".
Las experiencias y riesgos
Respecto a sus vivencias en las tres décadas de bombero, Moreno Díaz, señaló " cada día es diferente, las experiencias como los incidentes, son totalmente opuestas una de otras y de lo que yo recuerdo y que son situaciones que no puedo olvidar son entre muchas otras las explosiones e incendios de los tanques de Pemex en San Juanico, después los terremotos del 2005 y de los más recientes, apenas en este año apenas al terminar la Semana Santa en que más de diez campesinos murieron en un pozo donde como en los casos anteriores los riesgos se multiplicaron ya que estar en un lugar con alta toxicidad fue también de mucho riesgo para quienes participamos".
Reconocido por el total del personal a su cargo por estar siempre al frente de cada uno de los percances en que han prestado su apoyo, Moreno Díaz agregó "en el cuarto de maquinas donde murieron los campesinos En Atotonilco de Tula, el trabajo fue de dos días intensos sin descanso y con la consigna de que no podíamos retirarnos hasta salvar al último de los afectados o rescatar los cuerpos de los fallecidos, tal y como lamentablemente ocurrió al final, por lo que nuestra labor fue la de estar en un cuarto poco ventilado con un alto grado de tóxicos, venenosos e irritantes que también eran un riesgo para los que estábamos cerca o en el lugar de los hechos donde el "trabajo" nos hacía olvidar el cansancio, el hambre y hasta nuestras familias que no dejaban de estar pendientes de lo que pasaba".
Al reconocer como en todos los demás casos la intervención de los integrantes de otros cuerpos de seguridad y auxilio como Protección Civil, bomberos de otras agrupaciones y rescatistas de diferentes instituciones, Sebastián Moreno, refirió "creo que en ese como en casi todos los casos se le cumplió a las familias, al rescatar al último de los afectados; con las autoridades del estado también se cumplió al no dejar el lugar hasta rescatar a todas las víctimas ya que esa era la consigna".
Si embargo aseguró que sabedores todos los bomberos que nada pagaría el arriesgar la vida por otras personas, saben que es una actividad que alguien tiene que hacer; dijo que ahora que las autoridades han anunciado más apoyo para la agrupación a su cargo, no pueden estar más contentos ya que para ello han trabajado por tres años en su caso y en otros por el mismo tiempo y muchos más que en breve recibirán un reconocimiento por la labor realizada a favor de los demás.
Aseguró "en todo momento sabemos que nuestros padres, hermanos o amigos nos animaron a prepararon y nos hacen salvar vidas por lo que esa es la mayor y gran satisfacción que podemos llevar con nosotros al regresar a nuestras casas a descansar siempre en espera de que haya una contingencia que nos quite el sueño tanto a nosotros como a nuestras familias, pero esa satisfacción nadie nos la quita".